Viajando por la Ibiza auténtica
Todos los domingos del año, siempre que el tiempo lo permita, se celebra en el centro de Sant Joan de Labritja un mercadillo artesanal. Prácticamente todas las calles del pueblo forman parte de este mercadillo dominical que empieza a las 10:00 y termina a las 16:00.
El mercadillo de San Juan tiene un aura diferente. La autenticidad de los productos que se ofrecen le dan a este hippy market un toque de encanto muy especial. Descubrir sus pequeñas obras de arte, charlar con sus autores, preguntar por los materiales que han utilizado, encontrar desde cinturones de cuero hasta fotografías de la isla, degustar la miel ibicenca, o probarse colgantes y kguras de madera tallada.... En definitiva, encontrar prácticamente cualquier objeto artesanal. Y, a partir de las 12:30 comienza la actuación de un grupo de música que pone el ritmo cada domingo.El sol empieza a apretar y lo mejor es poner rumbo a alguna playa ibicenca. La Cala d'en Serra está realmente escondida, rodeada de bosque y con un color de agua impresionante. Es ideal para hacer snorquel y está rodeada de mini playitas accesibles solo nadando. El chiringuito, además, es bueno, bonito y barato. ¿Qué más se puede pedir para una buena escapada a Ibiza?Por la tarde, cuando el sol ya empieza a caer y después de disfrutar de otro atardecer de ensueño en la isla pitiusa, Santa Gertrudis aguarda impaciente la llegada del viajero. Pero aprovechando el trayecto es parada obligatoria Sluiz, un lugar cuya definición es casi imposible: una concept store en la que sus extravagantes exposiciones de distintas temáticas, sus productos que no pasan desapercibidos o su decoración ambientada en distintas épocas cada temporada son la carta de presentación perfecta para disfrutar de una buena copa o hacer alguna compra rara inolvidable.
Ahora ya sí toca aparcar el coche a las afueras del pueblo blanco de Santa Gertrudis y caminar por sus calles peatonales. La infinidad de terrazas con encanto, las pequeñas tiendas y hasta una iglesia de cuento crean un ambiente muy tranquilo e ibicenco.Un buen lugar para cenar es Can Costa, un rincón emblemático de la época hippie que aún conserva un sabor especial y lugar de peregrinaje para cualquier ibicenco que se precie. Sus bocadillos de jamón son famosos en toda la isla.