2. Disfrutar de la tolerancia religiosa
Si es cuestión de dar consejos… ahí va el primero: nunca le digas a un libanés que es árabe, porque se enfadarán mucho contigo. ¡El pueblo del Líbano se siente Fenicio!
Más allá de sus raíces primarias, el Líbano es un crisol de culturas. En este país se profesan 18 líneas religiosas distintas y en convivencia: musulmanes (chiitas y sunitas) cristianos (maronitas, ortodoxos, católicos, armenios, protestantes…). De hecho, más del 40% de la población es cristiana. ¿A que eso tampoco lo sabías? Ya he dicho antes que, ante todo, era un país sorprendente.
Como curiosidad, desde la Place de l'Etoile de Beirut, podrás visitar, caminando desde la mezquita Mohammed Al-Amin, la catedral de Sant George o la sinagoga de Maghen Abraham.