Universal ciudad conocida por la célebre fiesta de San Fermín y sus famosos encierros. Aunque hemos de decir que no todo son encierros en Pamplona. Hay que perderse por sus calles para descubrir una ciudad apacible, acogedora y con rincones sorprendentes; su casco histórico, la bellísima Plaza del Castillo con cafeterías como la del Café Iruña. Cafetería al pie del cañón desde el s. XIX que con una decoración modernista en su interior alberga el rincón de Hemingway, célebre escritor estadounidense que dio a conocer la fiesta fuera de nuestras fronteras. Justo al lado, la diminuta, pero a la vez grandiosa Plaza del Ayuntamiento donde cada año el 7 de Julio se da el chupinazo a las fiestas. Siguiendo calle abajo, llegamos a los Corrales de Santo Domingo donde se inician los encierros y se encuentra la capillita de San Fermín en la que los corredores cantan y piden protección al santo "A San Fermín pedimos, por ser nuestro patrón, nos guíe en el encierro, dándonos su bendición".
El parque de la Media Luna y el paseo por la ribera del río Arga, la ciudadela renacentista del s. XVI, lugar de reunión y esparcimiento de los pamploneses, son algunos de los rincones que esconde la coqueta capital navarra. No podemos despedirnos de Pamplona sin antes pasear por una de las calles más famosas de España, la Estafeta. ¿Quién no ha oido hablar de esta calle que año tras año se convierte en referente en cada San Fermín? A través de ella los mozos corren junto a los bravíos dirección a la Plaza de Toros. Pues bien, durante el día y la noche se transforma en un auténtico escaparate del pintxo. Visitar algunos de sus bares como el Gaucho y degustar la txistorra acompañado de un vinito no tiene precio.