Cuándo ir a Polonia según la temporada
La fecha del viaje está muy ligada a las actividades que quieras realizar y a tu manera de recorrer el país. Cada estación tiene unas características propias y conviene conocerlas antes de decidir.
Primavera: de marzo a mayo
Los días empiezan a alargarse y las temperaturas suben poco a poco. Al comienzo de la primavera todavía se siente bastante frío. Según se acerca el verano, llegan jornadas más largas y cálidas.
Muchos alojamientos retoman su actividad tras el invierno y se amplían las opciones disponibles para organizar el recorrido. En estos meses suele llover, por lo que merece la pena tenerlo presente al preparar la maleta.
Personalmente, la primavera me parece una muy buena temporada para combinar cultura y naturaleza. Se pueden recorrer ciudades, parques y senderos mientras el paisaje recupera progresivamente su vegetación.
Verano: de junio a agosto
Los días son muy largos y amanece temprano, algo que se agradece cuando queremos aprovechar muchas horas fuera. Las temperaturas suelen moverse entre los 20 y los 30 ºC y en jornadas puntuales pueden superarse esos valores.
Es la temporada alta del país y se encuentran más viajeros. Al mismo tiempo, se puede recorrer Polonia prácticamente en su totalidad y combinar una gran variedad de experiencias.
Los Tatras pierden su velo blanco de nieve y las ciudades acogen numerosas actividades culturales y folclóricas. Si la ruta continúa hacia el norte, Gdansk se puede incorporar al recorrido para ampliar la visión del país.
Otoño: de septiembre a noviembre
Con la llegada del otoño, los días se acortan y las temperaturas empiezan a bajar. El aire se vuelve más fresco y, justo antes del invierno, se puede llegar a una media aproximada de unos 8 ºC.
Uno de los aspectos que más disfruto de estos meses es el cambio del paisaje. Los parques y espacios naturales se llenan de marrones y ocres y las ciudades reciben menos viajeros que en verano.
Se recorren ciudades y parques sin tantas aglomeraciones, algo que agradecen especialmente quienes prefieren viajar de una forma más pausada y tener mayor contacto con el entorno.
Invierno: de diciembre a febrero
Las jornadas son más cortas y las temperaturas bajan con frecuencia de 0 ºC. La nieve puede acompañar el viaje durante varios días y transforma tanto las zonas de montaña como muchas ciudades.
En las estaciones de esquí se vive uno de los momentos con mayor actividad del año y los mercadillos navideños llenan de ambiente varias ciudades. En buena parte del resto del país comienza la temporada baja.
Para quienes disfrutan del frío, las luces navideñas y los paisajes nevados, el invierno puede convertirse en una buena opción para una escapada romántica.
Tip de la experta: conviene tener muy presente la estación al escoger la ropa y los accesorios, porque estos detalles marcan una gran diferencia durante el recorrido. Como asesores expertos, en PANGEA podemos ayudarte con esa parte de la preparación para que viajes con todo lo necesario.