Viajar y comer van unidos, o no, ¡pero admitamos que es una de nuestras experiencias favoritas! En Croacia no pasarás hambre, porque su gastronomía es sabrosa y con productos muy cuidados, como el aceite de oliva, la trufa blanca y el buey (¡casi nada!). Esquiva los restaurantes en las calles principales de las ciudades, suelen estar más enfocados al turismo masivo, y aunque en su mayoría no tienen mala calidad, los precios son sensiblemente superiores. En cambio, te recomendamos que te pierdas por sus callejuelas y busques aquellos restaurantes donde más locales encuentres: encontrarás menús baratos con una calidad excepcional. Pide mejillones, ¡no pueden faltar! Son deliciosos y enormes, un placer. No hagas ascos a los guisos, tradicionales y con mezcla de sabor mediterráneo y árabe. Prueba las especiadas salchichas y no te dejes engañar con el kulen, ¡no es chorizo ni se le parece! Por supuesto, los pescados y los mariscos son deliciosos. Como ves, no hay opción para fallar.