5. Para saborear el mejor té negro del mundo
Seguro que has oído hablar del té de Ceilán, que lo has visto reposando sobre la estantería de la sección gourmet de algún supermercado o que, incluso, has llegado a probarlo en alguna cafetería hípster de Malasaña. Ahora bien… ¿te has planteado alguna vez de dónde procede o cuántos kilómetros ha tenido que recorrer hasta acabar en el fondo de tu taza? ¡Deja de pensar la respuesta porque la tienes enfrente! Este té viene de la otra parte del mundo, de esa isla con forma de lágrima que un día sustituyó el nombre de Ceilán por el de Sri Lanka. Aquí, las indias tamiles recolectan las hojas de té a mano y seleccionan después los brotes más frescos para cargarlos en la espalda con la ayuda de un capazo de palma o esparto, para que resulte más sencillo trasladarlos a fábricas tradicionales donde el prensado, la fermentación y el secado se realizan de forma natural, ¡de principio a fin! Está claro que con esto no has descubierto América, ¡pero sí la parte más deliciosa de Asia!