La región cuenta con dos elementos que les une: el
chocolate y la cerveza. Se puede considerar el
paraíso de los ‘foodies’ y de los que no son
‘foodies’… ¡ejem! Es decir, de cualquier humano.
Bélgica es la cumbre de la
cerveza ya que cuenta con más de
1500 variedades de cerveza, muchas de las cuales son
elaboradas allí. Es por ello que te puedes encontrar con muchas
tiendas, fábricas, bares, museos y hasta
eventos dedicados exclusivamente a la cerveza. Y si aún no piensas que Flandes sea el
destino top de los más
cerveceros, se puede demostrar en el
Bar con el récord Guinness por tener todas las cervezas del mundo: el
Delirium Café, reconocible por su
elefantito rosa y su
ambiente joven.
Es imposible no querer un país en el que el
chocolate sea una de las
características principales de la región, por su
calidad y variedad, lo que hace que comprar y comer su chocolate se convierta en toda una
experiencia digna de envidia.
Durante un paseo por
Brujas o Gante encontrarás tiendas que lo venden de todas las
formas y sabores que puedas imaginar. Y en
Wieze se encuentra la
fábrica de chocolate más grande del mundo. ¡La envidia de
Willi Wonka!
Las
patatas fritas de Bruselas son tan famosas como la
Grand Place. Encontrarás a mucha gente disfrutándolas en un ambiente relajado: dando un
paseo descalzo, de
picnic o simplemente descansando por el césped del
Parque de Bruselas, la
zona ajardinada más grande la ciudad. Si prefieres sentarte en tu mesa a disfrutar de una
comida más contundente, en esta zona encontrarás numerosos establecimientos para hacerlo. Y de
postre o para merendar, nada mejor que disfrutar del
dulce más característico de la región: el
gofre.