Experiencias imprescindibles que tienes que vivir en Malasia
Aquí empieza lo mejor del viaje, aquello que hace que Malasia se recuerde durante años. Las vivencias más completas surgen al combinar ciudades, patrimonio, gastronomía, naturaleza y mar, sin concentrar todo el recorrido en una única zona.
Callejear por Kuala Lumpur sin prisa
Kuala Lumpur se disfruta andando. A pie se pasa de los puestos humeantes de Jalan Alor a barrios donde conviven mezquitas, templos y tiendas de electrónica, mientras las Torres Petronas aparecen entre los edificios.
Bukit Bintang concentra buena parte de la vida de la capital. Hay luces, comercios, restaurantes y calles que cambian por completo entre el día y la noche. Se agradece recorrer la zona a pie y dejar que cada esquina sugiera la siguiente parada.
Subir al Skybridge o al mirador de las Torres Petronas. Desde lo alto se aprecia el tamaño de la ciudad y se contempla de cerca uno de sus grandes símbolos.
Entrar en el templo Thean Hou. Es uno de los templos más llamativos de la capital y merece la pena recorrerlo con atención.
Subir al mirador de The Exchange 106. Al atardecer se disfruta de una panorámica urbana que gana fuerza cuando comienzan a encenderse las luces.
Recorrer Chinatown y el mercado de Petaling Street. En sus calles se mezclan puestos, tiendas y mucho movimiento.
Probar comida callejera en Jalan Alor. El humo de las cocinas, los aromas y el ambiente convierten la cena en una parte esencial del paseo.
Se recomienda reservar con antelación las entradas de las Torres Petronas cuando se quiera vivir la experiencia completa. Las plazas pueden agotarse y resulta más cómodo llevar esta visita organizada.
A las afueras se encuentran las Batu Caves, una parada que sorprende incluso a quienes no suelen incluir muchos templos en sus viajes. La escalera de colores, la cueva enorme, los monos, la música y el olor a incienso crean una escena difícil de olvidar.
Perderse por los templos, callejones y casas antiguas de Malacca
Malacca conquista desde el primer paseo. Sus templos chinos, mezquitas, casas rojas de herencia colonial y calles antiguas forman un conjunto que invita a caminar, sobre todo en los alrededores del río.
Aquí se agradece avanzar sin prisas. Se puede entrar en un templo, detenerse frente a una fachada o caminar junto al agua sin necesidad de enlazar visitas de forma continua.
Visitar Jonker Street de día y de noche. La calle cambia por completo cuando se encienden las luces y aumenta el movimiento de los puestos.
Entrar en Cheng Hoon Teng. Es el templo chino más antiguo del país y una de las visitas esenciales de Malacca.
Pasear junto al río de Malacca. El atardecer resulta especialmente agradable para recorrer esta zona.
Hacer un pequeño crucero por el río. Desde el agua se contempla la ciudad desde otra perspectiva.
Conocer Dutch Square. En esta plaza se encuentran la Iglesia de Cristo y el Stadthuys, rodeados por sus conocidas fachadas rojas.
Subir hasta las ruinas de A Famosa y la colina de San Pablo. El recorrido completa la visita a la parte histórica de la ciudad.
Malacca puede recorrerse en medio día o durante una jornada completa, según el tiempo que se quiera dedicar a sus calles y edificios. Para quienes disfrutan callejeando, compensa reservar el día entero.
Explorar Penang: colores, comida y templos
George Town tiene la capacidad de hacer que apetezca quedarse un poco más. Las fachadas antiguas, los murales, los templos, los mercados y la comida llenan las calles de vida, y cada paseo ofrece una combinación distinta.
Una buena forma de conocer la ciudad consiste en buscar sus murales. Algunos aparecen en las rutas más transitadas y otros se descubren casi por casualidad al girar por una calle secundaria.
Buscar los murales de arte urbano. El niño en la bicicleta es uno de los más conocidos y también se encuentran obras modernas repartidas por la ciudad.
Visitar el templo Kek Lok Si. Es uno de los templos más impresionantes del país y se disfruta especialmente cuando se recorre con calma.
Subir a Penang Hill. Desde arriba se contempla una amplia panorámica de la isla.
Entrar en los Clan Jetties. Sus casas levantadas sobre el agua forman una de las imágenes más reconocibles de George Town.
Probar un laksa o un char kway teow en un hawker. La gastronomía ocupa un lugar central en la experiencia de Penang.
Pasear por Little India. En sus calles se mezclan música, aromas, tiendas y lugares de culto.
Tip de la experta: cuando atrae la mezcla cultural, Penang es uno de los lugares más completos del viaje. Se puede pasear por Little India y entrar después en un templo budista situado en la misma calle, algo completamente habitual en la ciudad.
Respira selva en Borneo: Sabah y Sarawak
En Borneo cambian el paisaje y la forma de vivir cada jornada. La naturaleza ocupa el centro de la experiencia y los sonidos de la selva acompañan buena parte del recorrido.
Sabah y Sarawak permiten acercarse a este entorno desde propuestas distintas. Dentro de una ruta por Sabah también puede incluirse Kota Kinabalu, manteniendo el interés en la naturaleza y en las vivencias locales.
Navegar por el río Kinabatangan al amanecer y al atardecer. La luz cambia, la selva despierta y cada salida regala una escena distinta.
Visitar el Centro de Rehabilitación de Orangutanes de Sepilok. Es uno de esos lugares que permanecen en la memoria.
Pasar una noche en un lodge sencillo en la selva. Escuchar los sonidos nocturnos forma parte esencial de la experiencia.
Hacer una caminata suave en el Parque Nacional de Bako, en Sarawak. El paseo permite adentrarse en el entorno sin afrontar una ruta exigente.
Acercarse al ecosistema del monte Kinabalu. La zona se puede disfrutar incluso cuando no se plantea realizar la subida.
Para disfrutar de Borneo basta con tener ganas de naturaleza y curiosidad. Se vive de una forma cercana sin necesidad de ser un gran aventurero.