Marrakech: la vida de sus zocos, plazas y jardines
En Marrakech me gusta comenzar por la vida de la medina. Entre las calles comerciales, las plazas y los jardines se encuentran planes para una primera visita y motivos para volver. Mi recomendación es madrugar y observar cómo los comerciantes preparan sus puestos.
Plaza Jemaa el-Fna: el corazón de Marrakech
Durante el día se ven vendedores, puestos de zumo de naranja y encantadores de serpientes. Al caer la tarde, la plaza cambia con la llegada de los puestos de comida y las actuaciones. Me gusta contemplarla desde una terraza: se aprecia el movimiento de la gente y cómo se encienden las luces alrededor de los puestos.
Una taza de té en una de esas terrazas permite disfrutar del atardecer sobre Jemaa el-Fna antes de volver a la plaza. Puedes dedicar parte de la visita a pasear entre sus puestos y otra a observarla desde arriba. Así se conocen dos perspectivas de un lugar que concentra buena parte de la vida de Marrakech.
Los zocos: un paseo entre artesanos, colores y especias
Los zocos reúnen alfombras, lámparas, cerámica y especias. Me gusta detenerme en los talleres pequeños y mirar cómo se trabaja cada material. Entre una compra y otra también se encuentran cafés donde sentarse a tomar algo, conversar y continuar después el paseo por los callejones de la medina.
El Jardín Majorelle y el Museo Yves Saint Laurent
El azul del Jardín Majorelle aparece entre cactus y buganvillas, ofreciendo otra imagen de la ciudad. Lo incluiría junto al Museo Yves Saint Laurent, dedicado al diseñador y a su vínculo con Marruecos. Es una combinación que permite acercarse a los jardines y al diseño durante la misma parte del recorrido.
Essaouira: paseos por la medina con el Atlántico de fondo
Essaouira es una de las paradas que recomiendo si quieres combinar la medina con el Atlántico. Sus calles blancas y azules, la artesanía y el puerto permiten dedicar el día a pasear, acercarse al trabajo de los pescadores y terminar frente al mar.
El puerto de Essaouira: pescadores y gaviotas al amanecer
Ver llegar a los pescadores al amanecer fue uno de mis momentos favoritos en Essaouira. Entre las barcas y las gaviotas se observa la actividad del puerto. Se puede comprar pescado recién llegado y pedir que lo preparen en los puestos cercanos, una manera de relacionar la visita con la cocina de la costa.
Un paseo por la medina blanca y azul
Me gusta recorrer las tiendas de artesanía y los callejones de la medina sin convertir cada parada en una compra. El paseo permite fijarse en las puertas, los colores de las casas y los espacios dedicados al arte. Si vienes desde Marrakech, también notarás el cambio de ambiente entre ambas ciudades.
El atardecer desde las murallas
Las murallas son mi recomendación para ver el cielo anaranjado sobre el Atlántico. El viento y las olas golpeando las piedras forman parte de esa experiencia. Después de visitar el puerto y la medina, terminar aquí permite reunir en un mismo día las calles de Essaouira y su relación con el mar.