Comida típica de Marruecos

Comida típica de Marruecos

Conoce la comida de Marruecos que debes probar en tu viaje
Julud Benmehimda
Embajadora de Marruecos en PANGEA
En PANGEA, un embajador no es solo un experto en un destino. Es alguien que lo ha recorrido tantas veces y con tanta pasión que puede contártelo como si lo vivieras con él. Sabemos que un viaje inolvidable empieza con quien te lo cuenta. Julud te descubrirá los secretos mejor guardados de Marruecos y te ayudará a diseñar un viaje a tu medida.
Julud Benmehimda

Conoce la comida de Marruecos que debes probar en tu viaje

La cocina me conquistó durante mi primer viaje al país. Recuerdo el aroma a comino, canela y hierbabuena entre los puestos de los zocos y los talleres de los artesanos. Si quieres probar la comida típica de Marruecos, te cuento qué platos me gustaron más y qué lleva cada uno.

En sus recetas se encuentran la herencia bereber y las influencias árabes y andaluzas. Me gusta acercarme a esa mezcla a través de los platos, fijándome en los ingredientes y en la manera de compartirlos. Levantar la tapa de un tajine, sentir el vapor y partir el pan recién hecho son recuerdos concretos de aquellas comidas.

¿Qué te apetece probar durante el viaje? Aquí reúno mis platos favoritos, los dulces y las bebidas que recomiendo, además de las diferencias entre regiones. La cocina permite conversar con quienes preparan la comida y conocer otro aspecto de la hospitalidad marroquí, en los mercados, los cafés y alrededor de la mesa.

Platos tradicionales de Marruecos que recomiendo probar

Entre los guisos, las sopas y las recetas compartidas en familia, hay varias formas de acercarse a la cocina marroquí. Me gusta combinar los platos más conocidos con desayunos y pequeñas comidas durante el recorrido. Estos son algunos de los sabores que más recuerdo y que incluiría en un primer viaje.

Tajine de cordero o pollo

El tajine se prepara lentamente en una cazuela de barro con tapa cónica, que da nombre al plato. En ella se combinan carne, verduras, frutas secas y especias. Mi favorito es el de cordero con ciruelas y almendras; también recomiendo el de pollo con limón confitado y aceitunas, otra combinación habitual para conocer este guiso.

Cuando se levanta la tapa, el vapor permite apreciar los aromas de las especias y de los ingredientes cocinados juntos. Me gusta acompañarlo con pan, que se utiliza para recoger la salsa. Es uno de los platos que elegiría para empezar a conocer la cocina del país y comparar las distintas recetas durante la ruta.

Cuscús y la comida de los viernes

El cuscús ocupa un lugar importante en las comidas familiares de los viernes. Se prepara con sémola al vapor, verduras, garbanzos y carne, que puede ser de cordero, pollo o ternera. La forma de servirlo en un gran plato compartido ayuda a entender su relación con las reuniones alrededor de la mesa.

Me interesa observar las variaciones de cada receta: se pueden añadir pasas, cebolla caramelizada o canela. Durante un viaje por varias regiones, probarlo en distintas paradas permite conocer esos matices. El plato conserva su base de sémola y cambia según los ingredientes y la manera de prepararlo.

Pastela o bastilla

La pastela combina capas de masa filo con un relleno de carne o pollo, almendras y especias. Por encima se añade azúcar glas y canela. Es una mezcla de dulce y salado que recomiendo probar, especialmente si te interesa conocer recetas en las que los frutos secos y las especias acompañan a la carne.

Harira, la sopa del Ramadán

La harira se prepara con tomate, lentejas, garbanzos, cilantro, apio y limón. Tradicionalmente se toma para romper el ayuno durante el Ramadán. Es una sopa espesa que yo también elegiría en otros momentos del año; sus ingredientes permiten conocer otra combinación de legumbres y especias de la cocina marroquí.

Brochetas a la brasa

Las brochetas reúnen carne marinada con comino, pimentón y ajo, cocinada al carbón y servida con pan y ensalada. En los zocos, el olor de las parrillas ayuda a localizar los puestos. Son una de mis recomendaciones para probar una comida preparada al momento durante los paseos por los mercados.

Msemen y baghrir para desayunar

El msemen es una tortita cuadrada y hojaldrada que se sirve con miel y mantequilla. El baghrir, conocido como la tortita de mil agujeros, tiene una textura ligera y esponjosa. Me gusta acompañarlos con té a la menta: permiten empezar el día con dos preparaciones distintas y conocer otros usos de la masa y la miel.

Comida callejera, postres y bebidas de Marruecos

Los puestos, los cafés y las pastelerías permiten probar pequeñas preparaciones entre las visitas. Además de los platos principales, reservaría espacio para dulces, fruta y bebidas. Son paradas que se pueden repartir durante el día, eligiendo qué probar según el hambre y lo que encuentres en cada lugar.

Puestos callejeros y comida recién preparada

Entre las parrillas se encuentran brochetas, panes calientes, zumo de naranja y caracoles en caldo especiado. También se puede probar pastela o msemen durante los paseos. En Marrakech, los zocos permiten combinar estas comidas con las visitas y observar la actividad de quienes trabajan en los puestos.

Mi consejo es elegir lugares con movimiento y comida recién preparada. Si ves que la gente local hace cola, es una señal que tengo en cuenta al decidir dónde comer. También se puede preguntar por el plato del día o dejar que te expliquen cómo acompañarlo con pan y salsa.

Chebakia, cuernos de gacela y otros dulces

Las chebakias son piezas fritas en forma de flor, bañadas en miel y sésamo, que suelen servirse durante el Ramadán. Los cuernos de gacela llevan almendra y agua de azahar; los briouats dulces son triángulos de masa filo rellenos de frutos secos o crema. Son tres preparaciones que recomiendo para acercarse a la repostería del país.

También se encuentran pasteles de miel y dátiles y seffa, una preparación de cuscús dulce con azúcar, canela y almendras. Para completar la comida con fruta, se pueden probar naranjas con canela, higos o dátiles. La combinación cambia respecto a los dulces de masa y permite conocer otra forma de terminar el almuerzo.

Mi recomendación es acompañar la repostería con un té a la menta. Se puede dedicar esa parada a conversar y comentar lo que se ha probado. Miel, frutos secos, canela y azahar aparecen en distintas recetas, por lo que también resulta interesante comparar sus sabores y texturas.

Té a la menta y otras bebidas

El té a la menta se prepara con té verde, hojas de menta fresca y azúcar. Se sirve desde lo alto para formar espuma y se ofrece como gesto de bienvenida o para compartir un momento. Aceptarlo cuando te apetezca es una oportunidad de conversar y acercarte a la hospitalidad local.

Durante los meses calurosos, recomiendo limonadas caseras, batidos de aguacate o dátiles y zumos naturales. En la costa también recomiendo probar el zumo de naranja recién exprimido. En invierno se puede elegir café con especias o leche caliente con canela, dos alternativas para las jornadas más frescas.

Qué comer en cada región de Marruecos

Recorrer distintas regiones permite comparar ingredientes, panes y formas de cocinar. El pescado de la costa, las carnes con frutas secas o las recetas con cordero dan protagonismo a sabores distintos. Me gusta tenerlo en cuenta al preparar un viaje para que las comidas también acompañen el recorrido.

El norte: Tánger, Chefchaouen y Tetuán

En el norte se encuentran influencias andaluzas y mediterráneas, con pescados, aceitunas y ensaladas frías de tomate, pimiento y comino. Un recorrido por Chefchaouen permite incluir estas preparaciones junto con las visitas a la medina azul. La cocina añade otra perspectiva al viaje por las ciudades del norte.

El centro: Fez, Mequinez y Rabat

En el centro destacan los tajines y las pastelas, además de las recetas que combinan carne y frutas secas. Fez, Mequinez y Rabat permiten conocer estas preparaciones durante una ruta por ciudades con historia. Yo reservaría comidas para probar distintas versiones y observar cómo se combinan las especias con cada ingrediente.

El sur: Marrakech, Ouarzazate y el desierto

En el sur recomiendo cordero, cuscús y pan horneado en arcilla. En Ouarzazate se puede relacionar esta parte de la cocina con el recorrido hacia el desierto. También destacan los dátiles y sopas como la harira, que completan las comidas durante la ruta.

La costa atlántica y el pescado

En Essaouira y Agadir tienen protagonismo los pescados y los mariscos. Es una de las diferencias que se encuentran al acercarse al Atlántico. Si la ruta pasa por la costa, aprovecharía para probar estas preparaciones y compararlas con los guisos y platos de carne que hayas elegido en el interior.

Mi consejo es probar el pan local en cada zona. Destacaría el pan más esponjoso del norte y las preparaciones más planas y tostadas del sur. Sirve para acompañar los tajines y recoger la salsa; también recomiendo el mekhmar, un pan casero que se puede probar durante el viaje.

Mis consejos para elegir dónde comer en Marruecos

Recuerdo pasear por los zocos siguiendo los aromas hasta los puestos donde comía la gente local. A veces me sentaba y preguntaba por el plato del día, una manera de acercarme a recetas que aún no conocía. Esa curiosidad me ayudó a conversar y a aprender sobre lo que se estaba cocinando.

Algunos de mis mejores recuerdos surgieron en puestos pequeños y cafés, mientras compartía la comida y escuchaba historias. Recomiendo alternarlos con restaurantes familiares y restaurantes en riads. En Fez y otras ciudades se pueden buscar lugares que mantengan recetas transmitidas entre generaciones, además de los puestos de los mercados.

En Essaouira incluiría una comida de pescado durante la visita a la costa. Si recorres el país por carretera, también puedes detenerte en pueblos pequeños para probar tajines y panes. Cuando surja una invitación a comer en una casa local, es otra oportunidad de conocer la hospitalidad a través de la mesa.

¿Te gustaría dedicar parte del viaje a estos sabores? Podemos combinar mercados, talleres de cocina y recetas tradicionales en una ruta por Marruecos que responda a tus intereses. Pide cita sin compromiso y en PANGEA te ayudamos a diseñar un viaje gastronómico a tu medida.

Julud te cuenta qué comer en Marruecos

La cocina marroquí invita a detenerse y disfrutar. Los aromas que acompañan un paseo y los sabores que llegan a la mesa forman parte de la manera en que vas conociendo el país.

Comer es también compartir tiempo y acercarte a sus costumbres. Una sobremesa, un té o el descubrimiento de un sabor nuevo pueden dar al día ese momento que recordarás con una sonrisa.

Deja espacio para probar y encontrar lo que más te gusta. La gastronomía puede convertirse en uno de los hilos que unan los recuerdos de tu viaje a Marruecos.

Julud te cuenta qué comer en Marruecos

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