Cuándo viajar a Kenia según el tipo de experiencia
La pregunta clave no es solo cuándo viajar a Kenia, sino qué quieres sentir allí. ¿Te emociona la idea de ver miles de ñus cruzando un río?, ¿prefieres paisajes verdes y menos visitantes?, ¿o sueñas con combinar sabana y playa en un mismo viaje?
Mejor época para disfrutar de los safaris
Entre junio y octubre, la temporada seca transforma los parques nacionales en escenarios perfectos para el avistamiento de fauna. La vegetación es más baja y los animales se concentran cerca de ríos y charcas.
En el mítico Masái Mara, entre julio y septiembre, se produce la Gran Migración. Más de un millón de ñus y cebras cruzan el río Mara en una escena que impacta incluso a quienes ya han estado varias veces. Recuerdo mi primera vez allí, el silencio previo al cruce y después el estruendo del agua y los cascos, una imagen que se queda grabada.
En Amboseli el clima seco ofrece cielos despejados con el Kilimanjaro de fondo, y en Samburu el paisaje árido del norte permite observar especies endémicas como la cebra de Grevy.
Consejo personal: si quieres vivir la migración con más intimidad, selecciona concesiones privadas dentro del ecosistema del Mara. La sensación de exclusividad cambia por completo la experiencia.
Mejor época para disfrutar la naturaleza más verde
Tras las lluvias cortas de noviembre y diciembre, la sabana estalla en tonos verdes. Es una época perfecta para quienes buscan paisajes vibrantes, crías recién nacidas y menos afluencia.
He recorrido Amboseli en diciembre con el suelo aún húmedo y el aire limpio tras la lluvia. La luz es distinta, más suave, ideal para fotografía. En el sur, las llanuras de Tsavo adquieren una textura que contrasta con el rojo de la tierra.
Además, los alojamientos suelen ofrecer mejores tarifas. Siempre revisamos los precios actualizados antes de confirmar, porque pueden variar según demanda y regulación local, y en PANGEA estamos al tanto para evitar sorpresas.
Mejor época para combinar safari y playa
De enero a marzo, el clima vuelve a estabilizarse. Son meses secos y luminosos, ideales para unir fauna y descanso junto al mar.
Tras unos días intensos de safari, nada como terminar en las playas de Kenia, ya sea en Diani, Watamu o Lamu. El mar suele estar en calma, perfecto para snorkel o paseos en dhow al atardecer.
En febrero, por ejemplo, puedes coincidir con el festival cultural de Lamu. Caminar por sus calles de arena, escuchar poesía suajili y compartir conversación con pescadores locales transforma el viaje en algo más profundo.