De safari en el Serengeti en busca de los 5 grandes (menos uno)
Empezamos el safari por el Serengeti, un lugar que es aún más impresionante de lo que se podía esperar, como en todos los safaris: abrimos el techo de nuestro 4x4, nos ponemos de pie y la sensación de nervios de “a ver qué vemos hoy” empieza a invadir el cuerpo.
El Serengeti es inabarcable, por lo que, nada más llegar, un camino principal hace de introducción al parque para luego dividirse en cientos de opciones de caminos distintas. ¡Empezamos realmente bien! Un par de leones macho descansan justo al lado del camino, levantan la cabeza al vernos llegar para simplemente ver que somos nosotros y seguir descansando ?. No tienen una vida muy dura los leones ya que se pasan la mayor parte del tiempo durmiendo y si además son las hembras las que pueden encargarse de la caza, pues mucho mejor.La verdad es que la tarde empezaba muy bien, pero no sabíamos que iba a ser tan especial como acabó siendo. En nuestro camino nos encontramos con todo tipo de animales y eso es lo bueno del Serengeti, que menos rinocerontes, ¡hay muchas posibilidades de ver de todo! Durante todo el safari en el Serengeti nos cruzamos con más leones y leonas que intentaban esconderse entre las hierbas altas para que no las viésemos, una hiena solitaria nos esperaba dentro de un charco del camino refrescándose un poco, con manadas de elefantes, con jirafas alimentándose entre acacias, con ñus acompañados de sus inseparables cebras y, por suerte, más leones. Pero esta vez nos pasamos un buen rato disfrutando de… ¡una leona hembra con dos cachorros que paseaban justo a nuestro lado!La suerte seguía de nuestro lado ya que nos encontramos a un enorme hipopótamo que había salido del agua para comer. No es nada habitual ver a estos animales fuera del agua y es realmente sorprendente cuando los ves andar con tanta velocidad fuera de su medio natural.