3. Deja un hueco en tu maleta y aprovecha los sitios familiy friendly
Acabas de llegar a Japón con los niños y te das cuenta de que has olvidado traer eso que tanto necesitabas… Tranquilo, no es un problema. Y es que en Japón hay de todo. Desde un cepillo de dientes que se quedó fuera de la maleta a última hora hasta artículos más curiosos como un enfriador de fideos o unas barritas Kit Kat de sabores tan singulares como té verde, las opciones de encontrar lo que buscas -y lo que no- están aseguradas. Si te has olvidado algo en casa, en Japón no solo lo encontrarás con facilidad, sino que probablemente acabes cayendo en la tentación de comprar algún gadget más.¿Y los hoteles? Las habitaciones, las camas e incluso el menú están preparados para los más pequeños. Solo tienes que buscar un alojamiento family friendly y aprovechar todas sus comodidades. Desde un menú conocido como okosama ranchi -un plato que suele ir acompañado de arroz, pollo o carne, gambas y verduras-, hasta tiendas de autoservicio o konbini que abren 24h y que serán la solución a cualquier necesidad de última hora.