La capital gastronómica de Latinoamérica, situada a las orillas del Pacífico, ofrece una gran diversidad cultural y logra un perfecto equilibrio entre la tradición y la arquitectura contemporánea. Después de una tarde haciendo surf o de un paseo por el Centro Histórico, uno puede dar una vuelta por Miraflores o San Isidro para degustar un delicioso anticucho (brocheta de corazón de res), el famoso ceviche o un buen plato de lomo saltado. Y, por supuesto, ¡no te olvides de tomar un pisco sour en el animado barrio de Barranco!