San Petersburgo: qué hacer 4 días en la ciudad de los zares

DÍA 1: Recorrido general por San Petersburgo

DÍA 2: Visita panorámica de la ciudad: Fortaleza de San Pedro y San Pablo y Hermitage

DÍA 3: Catedrales de San Isaac, San Salvador, Kazán y paseo por los canales de San Petersburgo
Si hay algo que teníamos claro que queríamos hacer en San Petersburgo era ver sus catedrales, así que la mañana de nuestro tercer día la dedicamos a visitar las tres catedrales más importantes de la ciudad. Comenzamos en San Isaac, un monumento neoclásico de la arquitectura rusa del siglo XIX que es realmente impresionante. El interior está adornado con esculturas, pinturas y mosaicos; las paredes y suelos son de mármol y las columnas de malaquita y lapislázuli. ¡Toda una obra de arte!
Tiene una gran cúpula dorada (¡unos 100kg de oro!), que, durante la II Guerra Mundial, fue pintada de gris para no atraer a los aviones enemigos. Además, algo que hay que hacer es subir hasta la cúpula por la Columnata de la Catedral. ¡Desde allí pudimos disfrutar de una gran panorámica de todo San Petersburgo!
Continuamos en la iglesia de San Salvador sobre la Sangre Derramada, llamada así porque fue levantada en el lugar donde asesinaron al zar Alejandro II. Situada a orillas de un canal, cerca de la avenida Nevski, es una preciosa iglesia de estilo ruso y piedras de colores. Tiene cinco cúpulas, todas diferentes, con brillantes y coloridas cubiertas de cobre y esmalte. Al entrar en ella, quedas impresionado: paredes, columnas y techo están decorados con mosaicos. ¡Incluso la cúpula central!
En plena avenida Nevski, se encuentra la Catedral de Nuestra Señora de Kazán. Lo que más llama la atención es su parecido a la Basílica de San Pedro del Vaticano, que aunque es ortodoxa, así lo quiso el zar.
De vuelta al hotel, después de comer, pasamos por el Palacio de Yusupov, donde fue asesinado Rasputín y vimos la Catedral de la Santísima Trinidad (en la que se casó Dostoyevski), con sus preciosas y enormes cúpulas azules, plagadas de estrellas doradas. Su restauración ha durado 21 años, ya que en tiempos de la URSS se cerró y se utilizó ¡como almacén de verduras!
Muy cerca del hotel, se situaba la Catedral de San Nicolás del Mar, llamada popularmente “Catedral de los marineros”. Su fachada es blanca y azul, ¡y con cinco cúpulas doradas! Es una catedral especial para los habitantes de la ciudad, ya que es una de las pocas que no fue cerrada durante el gobierno del soviet.
Una vez que nos abrigamos un poco, nos dispusimos a realizar un paseo en barco por el río Neva y los canales, algo que solo se puede hacer en primavera y verano, ¡ya que en invierno los ríos y los canales se congelan! El paseo fue una auténtica delicia, cruzando bellos puentes, viendo desde el agua la Fortaleza, el Palacio de Invierno, la Universidad, la cúpula de San Isaac, el Museo Fabergé… e innumerables palacios imperiales. Para mi, es algo que hay que hacer en San Petersburgo sí o sí. Además, dada la hora a la que hicimos el recorrido, tuvimos la oportunidad de disfrutar del atardecer, con una luz preciosa; como si no fuera de este mundo. Y ya, algo más tarde, cuando iluminaron los monumentos, disfrutamos de unas vistas de ensueño. ¡Menuda experiencia!
DÍA 4: Excursión desde San Petersburgo a Peterhof



