Platos típicos de Nueva Zelanda que no puedes perderte
La cocina neozelandesa gira en torno a ingredientes locales y recetas sencillas, pero muy bien ejecutadas. Aquí van algunos de los platos que más me han marcado durante mis viajes.
Hangi
El hangi es mucho más que una receta, es una experiencia cultural completa. Se trata de un método tradicional maorí en el que la comida se cocina bajo tierra con piedras calientes.
Recuerdo la primera vez que lo probé: carne jugosa, verduras con un ligero toque ahumado y una sensación de estar participando en algo ancestral. Todo tiene otro ritmo cuando se cocina así, y eso se percibe en el sabor.
Si quieres vivirlo de verdad, te recomiendo hacerlo en un entorno auténtico, donde también te expliquen su significado dentro de la cultura local.
Fish and Chips
Puede sonar muy británico, y lo es, pero aquí tiene identidad propia. El fish and chips en Nueva Zelanda destaca por la frescura del pescado, que suele ser del día.
Lo pedí en un pequeño local junto al mar y todavía recuerdo el momento: viento, olor a sal y el pescado crujiente recién hecho. Se come con las manos, sin complicaciones, como hacen los locales.
¿Mi consejo? Pruébalo en la costa y acompáñalo con unas vistas abiertas. Cambia completamente la experiencia.
Pies
Las pies son un básico del día a día neozelandés, y lo entenderás en cuanto pruebes una. Son tartas saladas rellenas, perfectas para comer en ruta.
Mis favoritas fueron las de carne con gravy y las de pollo con verduras. También probé la famosa potato top, con puré de patata por encima, y te aseguro que sacia de verdad.
Me hizo gracia descubrir que aquí hay competiciones nacionales de pies. Sí, el nivel de pasión es así de alto.
Roast Lamb
El cordero asado es uno de los grandes iconos del país, y con razón. La calidad de la carne es espectacular.
Probé uno inolvidable en Queenstown, jugoso y con una salsa que potenciaba el sabor sin taparlo. Además, detrás de algunos lugares hay historias personales muy potentes, como la de emprendedores que han reinventado su vida alrededor de este plato.
Es una de esas comidas que conectan directamente con el territorio.
Whitebait fritters
Este plato es más difícil de encontrar, pero merece la pena. Los whitebait fritters son pequeños pescados fritos con huevo, muy típicos en temporada.
Los probé en la costa oeste de la Isla Sur, y la sensación fue muy local. Nada turístico. Textura suave, sabor delicado y muy ligado al entorno natural.
Mariscos
Si te gusta el marisco, aquí vas a disfrutar. La frescura es absoluta, y eso cambia todo.
En Kaikoura comí una langosta recién preparada en un food truck frente al océano. Sin artificios: limón, pan y mantequilla. A veces, lo simple es lo más memorable.
También destacan los mejillones de labio verde y las ostras, muy valoradas dentro y fuera del país.
Miel de manuka
La miel de manuka es uno de los productos más reconocidos de Nueva Zelanda, tanto por su sabor como por sus propiedades.
Visitar una fábrica local y probar distintas variedades fue una experiencia muy interesante. Tiene un sabor intenso y diferente, nada que ver con otras mieles que haya probado antes.
Además, es un souvenir perfecto para llevarte un pedacito del país.
Festival de comida salvaje de Hokitika
Este festival es para los más atrevidos. Aquí se celebran los sabores más extremos del país, desde larvas hasta platos muy poco habituales.
No es para todo el mundo, pero reconozco que tiene algo muy especial. Es una forma de entender otra cara de la gastronomía local. ¿Te atreverías?