Postres y dulces típicos de Hungría
La repostería merece varias paradas durante el viaje. Yo repartiría los dulces entre un puesto callejero, una cafetería y el postre de alguna comida. Hay masas caramelizadas, tartas de capas y preparaciones con fruta o requesón; se puede ir eligiendo según lo que más te guste.
Tarta Dobos, chocolate y caramelo crujiente
La tarta Dobos combina capas de bizcocho y crema de mantequilla con chocolate, rematadas con una fina cubierta de caramelo crujiente. Entre quienes la probaron estuvo la emperatriz Sisi, también reina de Hungría. Te sugiero buscar una porción en una pastelería para disfrutar de las capas y de la cubierta en un mismo bocado.
Kürtőskalács, recién hecho y caramelizado
El kürtőskalács está ligado a la tradición húngara de Transilvania, hoy en Rumanía y vinculada históricamente al reino de Hungría. Para prepararlo se enrolla una masa alrededor de un cilindro de madera, se recubre con azúcar y se cocina girándolo sobre las brasas. El exterior se carameliza y el interior queda tierno.
Mi consejo es pedirlo recién hecho, con el interior todavía caliente. Azúcar y canela forman una combinación clásica. También se encuentran coberturas de virutas de chocolate, cacao, coco, nueces o pistacho, que se adhieren a la superficie del dulce.
En algunos puestos se ofrecen versiones rellenas de Nutella o helado. Para probar la preparación tradicional, yo escogería el cilindro hueco, sin relleno. Así puedes apreciar la masa y el azúcar caramelizado que la recubre antes de decidir si otro día te apetece una de las versiones rellenas.
Gombóc, dulces de ciruela o requesón
Con el nombre gombóc encontrarás distintas preparaciones en forma de bola. Las de ciruela y las de requesón son dos opciones tradicionales que te propongo distinguir al pedir, porque se elaboran con masas distintas.
Los gombóc de ciruela llevan una masa de patata que envuelve la fruta. Se cuecen y se recubren con pan rallado tostado y azúcar.
Los gombóc de requesón incorporan el queso en la masa. También se cuecen y suelen terminarse con pan rallado tostado y azúcar glas.
Somlói, bizcocho con nueces, chocolate y nata
El somlói reúne bizcochos de varios sabores, sirope, pasas, nueces, chocolate y nata. La preparación clásica reúne bizcocho natural o de vainilla, de nueces y de cacao. También hay versiones que incorporan mermelada. Se sirve en porciones o en un recipiente, con los ingredientes reunidos para comerlos con cuchara.
Este postre recibió reconocimiento en la Exposición Universal de Bruselas de 1958. Si te gustan las combinaciones de bizcocho y crema, lo incluiría entre los dulces que probar en un restaurante o una cafetería. Las nueces y las pasas aportan textura entre el bizcocho y la nata.
Flódni y otros dulces de pastelería
El flódni pertenece a la tradición repostera de la comunidad judía húngara y se prepara para celebraciones como Janucá. Lleva rellenos de semillas de amapola, manzana, nueces y mermelada de ciruela, separados por capas de masa. Te animo a buscarlo en pastelerías tradicionales para probar juntos esos cuatro sabores.
En cafeterías y cartas de postres también encontrarás rétes, parecido al strudel austriaco, y krémes, además de las tartas y crepes mencionadas. Los tendría presentes al mirar el mostrador: se puede escoger un dulce distinto en cada parada y conocer más recetas a lo largo del viaje.
Vinos, cervezas y bebidas tradicionales de Hungría
El vino tiene un lugar destacado en la mesa húngara, junto a cervezas y bebidas como Unicum y pálinka. Si te apetece probarlos, te propongo fijarte en sus ingredientes y procedencia. Tokaj y Eger son dos nombres que merece la pena reconocer al consultar una carta de vinos.
Los vinos de Tokaj y Eger
Para empezar, te señalaría dos referencias con perfiles distintos. Una acerca a los vinos dulces de Tokaj y la otra a los tintos de Eger; elegir entre ellas depende de lo que te apetezca tomar y de la comida que hayas pedido.
Tokaji Aszú es un vino blanco dulce de Tokaj, al noreste de Budapest. El término puttonyos está asociado a su clasificación de dulzor; la región también elabora otros estilos de vino. Al elegir una botella, pregunta por sus características para saber qué esperar de ella.
Egri Bikavér, cuyo nombre se traduce como sangre de toro, es un tinto de la región de Eger. Puede presentar aromas de fruta, especias y notas de madera, según su elaboración.
Cervezas húngaras
Si prefieres cerveza, Dreher, Borsodi, Soproni y Arany Ászok son marcas húngaras que puedes buscar en bares y restaurantes. Preguntaría cuáles tienen disponibles para elegir una con la comida.
Unicum, un licor de hierbas con historia
El Unicum es un licor de hierbas de sabor amargo, que puede recordar al Jägermeister. Su historia está ligada a la familia Zwack, que fundó su primera fábrica en 1840. La empresa pasó por la nacionalización durante la etapa comunista y la familia participó en su recuperación a comienzos de los años noventa.
La producción continúa vinculada a Budapest; la fábrica cambió de ubicación a lo largo de su historia. Si te interesan los licores de hierbas, puedes probar Unicum como parte de un aperitivo. Yo tendría presente su sabor amargo antes de pedirlo, especialmente si acostumbras a elegir bebidas más dulces.
Pálinka, un aguardiente de frutas
La pálinka es un aguardiente elaborado a partir de frutas, con versiones de ciruela, pera, albaricoque o melocotón. También hay tradiciones de destilados de fruta en Transilvania, en Rumanía, y en Voivodina, en Serbia. Conviene distinguir esas bebidas regionales de la denominación húngara.
Puede tomarse como aperitivo antes de comer. Te recomendaría preguntar qué fruta se ha utilizado para escoger entre las variedades disponibles. En Budapest se pueden encontrar estas bebidas en numerosos bares, incluidos los del distrito VII, donde están el barrio judío y los conocidos bares de ruina.
Lángos, una masa frita para comer en la calle
El lángos es una masa frita que se sirve con ingredientes por encima. Su forma puede recordarte a una pizza. Para una primera toma de contacto, me quedaría con una de las combinaciones tradicionales: ajo, crema agria y queso rallado.
También se ofrecen versiones con embutidos húngaros, pimiento, cebolla o salmón, según el puesto. Se pueden elegir los ingredientes que más te apetezcan. Es una opción para una comida informal durante un recorrido por los mercados, sobre todo si puedes tomarlo recién preparado.