Comida típica de Japón

Comida típica de Japón

Mis recomendaciones sobre la comida japonesa que debes probar
Toni Moruno
Embajador de Japón en PANGEA
En PANGEA, un embajador no es solo un experto en un destino. Es alguien que lo ha recorrido tantas veces y con tanta pasión que puede contártelo como si lo vivieras con él. Sabemos que un viaje inolvidable empieza con quien te lo cuenta. Toni te descubrirá los secretos mejor guardados de Japón y te ayudará a diseñar un viaje a tu medida.
Toni Moruno | Publicado el 04 febrero 2026

Mis recomendaciones sobre la comida japonesa que debes probar

Hablar de comida típica de Japón es una de las formas más claras que conozco de explicar Japón sin caer en tópicos. La mesa funciona como un espejo del país, porque ahí aparecen valores que se repiten en todo: cuidado por el detalle, respeto por el producto y una estética serena que se cuela incluso en un plato humilde.

Me pasó la primera vez que aterricé en Tokio: pensé que iba a comer bien, pero no imaginaba hasta qué punto cada comida iba a convertirse en una experiencia. A veces era una barra silenciosa con un chef midiendo tiempos al milímetro, otras una sopa caliente en una estación de tren, con el vapor empañando las gafas y el cuerpo volviendo a la vida.

Si te gusta viajar a través de la cocina, aquí vas a disfrutar. Japón no solo alimenta, también cuenta historias, y algunas se entienden mejor con palillos en la mano.

La esencia de la gastronomía japonesa

Cuando hablo de gastronomía japonesa, siempre empiezo por lo mismo: la cocina japonesa es estacional. El washoku se apoya en la naturaleza y en el calendario, así que el plato cambia con el clima, con la pesca del día y con lo que da la tierra en ese momento. Esa conexión se nota en el sabor, pero también en la forma de servir.

En 2013, la UNESCO reconoció el washoku como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, y tiene sentido cuando ves la lógica interna de una comida japonesa bien planteada. El equilibrio nutricional manda, la variedad de pequeñas preparaciones suma, y el conjunto se siente completo sin necesidad de excesos.

Los pilares aparecen pronto: arroz, pescado, vegetales de temporada y dashi. El dashi es ese caldo base que parece discreto, pero sostiene el umami de muchos platos. Me gusta pensar que es como un hilo invisible que une todo el recetario japonés, incluso cuando no lo nombran.

Y luego está lo visual. La presentación también se come, porque aquí el plato busca armonía, proporción y belleza tranquila. A veces te sirven una pieza de pescado con un corte perfecto y una hoja de shiso, y entiendes que el objetivo no es impresionar, es respetar.

Platos típicos de Japón que no puedes perderte

Antes de entrar en cada plato, te cuento algo que aprendí a base de probar: Japón no se resume en sushi. Hay mil cocinas dentro de una sola, y eso es lo que la hace tan adictiva. Además, muchos de los mejores bocados llegan cuando bajas expectativas y te sientas donde se sientan los locales.

Lo que vas a ver a continuación no pretende ser una enciclopedia. Es mi selección personal de imprescindibles, esos platos que, cuando los pruebas bien, te cambian la idea que tenías de la comida japonesa.

Sushi y sashimi: la maestría del pescado

El sushi es precisión. Pescado crudo sobre arroz avinagrado, trabajado con una técnica que se nota en el gesto más pequeño: la presión del arroz, el corte del pescado, la temperatura. El sashimi, por su parte, elimina el arroz y deja todo el protagonismo al producto y al cuchillo.

Aquí no hay maquillaje. La frescura lo decide todo, y por eso suelo recomendar locales pequeños cerca de mercados de pescado. En Tokio, las zonas próximas a Tsukiji o Toyosu siguen siendo un buen punto de partida para una experiencia muy directa.

Si quieres un truco sencillo, observa la barra. Cuando el chef trabaja con calma y sin alardes, suele ser una buena señal. Y si te ofrecen pescado de temporada, acepta, porque ahí aparece la magia del washoku sin que te lo expliquen.

Ramen: la comida reconfortante

El ramen es refugio. Tiene origen chino, sí, pero Japón lo hizo suyo hasta convertirlo en un mundo aparte. Fideos de trigo y un caldo concentrado que puede ser shio (sal), shoyu (soja), miso o tonkotsu (cerdo), con toppings como cerdo chasu, huevo marinado y algas.

Lo mejor del ramen es que no hay una única verdad. Cada región defiende su estilo, y eso convierte el plato en una excusa perfecta para moverte por el país con hambre de variantes.

A mí me gusta entrar en ramen-ya sin pensarlo mucho. El local pequeño y con cola corta suele funcionar, sobre todo si el menú es breve. Cuando todo el mundo pide lo mismo, suele ser por una razón.

Tempura: delicadeza frita

La tempura es ligereza aunque sea frita. Mariscos y verduras rebozados en una masa muy ligera, fritos en aceite limpio, con un golpe de calor rápido que deja la textura crujiente y delicada, sin pesadez.

La clave está en el tiempo. Segundos de más lo estropean, y por eso en los sitios buenos la tempura llega en tandas pequeñas. Se acompaña de tentsuyu, una salsa suave que completa sin tapar.

Me encanta pedir tempura de verduras de temporada. Ahí entiendes la estacionalidad en un bocado, y además te permite probar ingredientes locales que quizá no elegirías por tu cuenta.

Okonomiyaki: la tortilla versátil

El okonomiyaki es cocina popular y de plancha. Su nombre se traduce como “cocinado a la plancha a su gusto”, y eso ya te da una pista: es flexible, compartible y divertido. La base suele llevar repollo y huevo, y luego se añaden mariscos, carne u otros ingredientes.

En Osaka lo verás como una masa mezclada y cocinada de una pieza. En Hiroshima se construye por capas, con fideos a menudo incluidos, y el resultado cambia por completo. Dos ciudades, dos personalidades.

Mi momento favorito es cuando lo hacen frente a ti. El olor de la plancha abre el apetito antes de comer, y esa espera, aunque sea corta, forma parte del encanto.

Udon y soba: fideos tradicionales

Udon y soba son cotidianos. El udon es grueso, suave y de trigo. El soba es más fino y con sabor a alforfón. Se toman calientes en caldo o fríos para mojar en tsuyu, una salsa que suele llevar soja, mirin y dashi.

Me parecen perfectos cuando necesitas algo rápido sin renunciar a comer bien. Son la pausa ideal entre visitas, especialmente si estás caminando mucho o enlazando trenes.

Si viajas en verano, prueba soba frío. Es fresco, ligero y muy japonés, de esos platos que no te esperas amar hasta que lo pruebas.

Yakitori y kushikatsu: los pinchos de la noche

La noche en Japón sabe a izakaya. Yakitori son brochetas de pollo a la brasa, con sal o salsa dulce de soja. Kushikatsu también son brochetas, pero empanadas y fritas, con ingredientes variados. Ambos funcionan como aperitivos para compartir mientras la conversación se alarga.

Aquí la regla de oro es pedir poco a poco. La gracia está en ir probando, y en dejar hueco para ese “una más y nos vamos” que nunca es la última.

Si te ofrecen una especialidad de la casa, yo suelo aceptar. En las izakayas la cocina se entiende por confianza, y a veces los mejores bocados llegan sin buscarlos.

Comida callejera en Japón

La comida callejera japonesa tiene un carácter propio. Es vibrante, pero ordenada, y suele concentrarse en zonas concretas. Los yatai brillan por su higiene impecable y por el ritmo eficiente con el que sirven.

En Osaka siempre vuelvo al takoyaki. Son bolas calientes y adictivas, con pulpo dentro, salsa por encima y virutas de bonito moviéndose con el calor. Es uno de esos bocados que te obligan a soplar y a sonreír al mismo tiempo.

El taiyaki es otro imprescindible. Ese pastel con forma de pez relleno de anko parece sencillo, pero cuando está recién hecho, con el exterior crujiente, se convierte en un antojo difícil de olvidar.

Y si estás cerca de mercados costeros, busca ikayaki. El calamar a la parrilla con salsa de soja tiene ese sabor directo que encaja con el ambiente marino, con la gente mirando puestos y el olor a brasa flotando en el aire.

Dulces y postres tradicionales que debes probar en tu viaje a Japón

Los dulces tradicionales japoneses, los wagashi, me fascinan por una razón: cuentan la estación del año. No solo cambia el sabor, también cambia la forma, el color y hasta la textura. Es repostería con intención.

El mochi aparece en muchas versiones. Masa de arroz glutinoso, elástica y suave, que puede ir rellena o servirse en pinchos como dango. También están los dorayaki, esas tortitas rellenas que entran fácil y suelen gustar incluso a quien no es muy de dulce.

Si eres de matcha, Japón es tu sitio. El amargor elegante del té verde equilibra lo dulce y crea postres con carácter, no empalagosos.

En verano, el kakigori es una salvación. Hielo raspado con siropes de frutas o matcha, ligero y refrescante, perfecto cuando el calor aprieta y necesitas una pausa a la sombra.

Bebidas que acompañan la gastronomía en Japón

Cuando pienso en maridajes japoneses, lo primero que me viene es el té. El té verde acompaña sin dominar, y está presente en comidas, sobremesas y momentos cotidianos. Matcha o sencha, según el contexto, pero siempre con ese punto vegetal que limpia el paladar.

El sake merece su capítulo aparte. Es una bebida cultural, con matices que cambian según el tipo y la temperatura. Tomarlo caliente o frío no es un capricho, responde al estilo del sake y al momento del año.

El shochu es otra opción interesante. Más seco y destilado, funciona muy bien en cenas largas. Y por la noche, la cerveza japonesa aparece con naturalidad, ligera y fácil de beber, con marcas muy populares en cualquier izakaya.

Qué comer en cada región de Japón

Viajar por Japón con hambre es una idea excelente, porque cada región tiene identidad propia. Los platos no solo cambian por tradición, también por clima y producto local, y eso se nota en el tipo de caldo, en los ingredientes y en la manera de cocinar.

En Tokio y la región de Kanto, el sushi tipo edo-mae ocupa un lugar especial. Es el sushi moderno de la capital, con técnicas pensadas para resaltar el producto. También encontrarás soba con mucha presencia, perfecto para un almuerzo rápido entre barrios.

Osaka y Kansai son otra historia. Aquí manda la comida callejera, con okonomiyaki y takoyaki como emblemas. Osaka tiene fama de ciudad comedor, y cuando estás allí lo entiendes sin que te lo expliquen.

Si subes al norte, Hokkaido es un paraíso para amantes del mar. Mariscos, cangrejos y caldos intensos. El miso ramen con mantequilla es uno de esos platos que parecen excesivos en teoría, pero funcionan de maravilla cuando hace frío.

Y en Fukuoka, en Kyushu, el tonkotsu ramen tiene personalidad fuerte. Caldo denso de cerdo, profundo y cremoso, con fideos finos que se comen rápido. Si te apetece algo distinto, el motsunabe también es muy típico y encaja bien para cenar en grupo.

Mi consejo para disfrutar la comida japonesa

Mi recomendación es sencilla: aborda Japón con calma y curiosidad. En lugar de perseguir solo restaurantes famosos, alterna con mercados, bares pequeños y menús locales. Pregunta por lo que está en temporada y acepta que a veces no sabrás exactamente qué estás pidiendo, y eso también forma parte del juego.

Si quieres que la gastronomía sea un hilo conductor real, conviene cuadrar presupuesto. Tener claro cuánto cuesta viajar a Japón te permite reservar margen para comer bien, probar especialidades y no quedarte en lo previsible.

También ayuda pensar el viaje como una ruta de sabores. Cambiar de región cambia el paladar, y esa variedad es lo que hace que Japón no se agote en un primer viaje.

El país nipón es uno de esos destinos que se amolda a cada viajero, y la comida siempre encuentra la forma de acompañarte. Una ruta por Japón en 15 días permite enlazar ciudades y regiones dispares, dejando espacio para sentarte a la mesa sin ir corriendo.

Para mí, la comida japonesa es una puerta directa a su cultura, y también la manera más fácil de crear recuerdos: un caldo que te reconforta, una pieza de pescado que te deja en silencio, una plancha chisporroteando en una noche de Osaka. Japón se queda contigo por el paladar. Si estás pensando en viajar, pide cita sin compromiso y te ayudamos a diseñarlo a tu medida, con experiencias gastronómicas que encajen con tu forma de viajar.

Toni te cuenta todo sobre la comida típica de Japón

En Japón, la comida aparece constantemente, casi sin buscarla. La gastronomía japonesa forma parte del paisaje cotidiano, de una estación, de una calle secundaria o de un trayecto en tren. Lo interesante no es solo lo que se come, sino cuándo y dónde sucede. Un bol caliente después de un día largo, algo rápido comprado al paso, un dulce tradicional que se prueba por curiosidad. Es una cocina integrada en la vida diaria, sin solemnidad y llena de matices. Cada bocado cuenta algo del lugar en el que estás y de la gente que lo habita. Si te apetece viajar por Japón desde el sabor y entender el país a través de su cocina diaria, pide cita y lo diseñamos a tu medida. A veces, una cultura se comprende mejor con unos palillos en la mano que con un mapa abierto.

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