Bali: la isla de los templos y la espiritualidad
Bali fue mi puerta de entrada al país y el lugar donde entendí mejor el ritmo local. Aquí la espiritualidad forma parte de la rutina diaria, y eso se nota en pequeños detalles, desde las ofrendas en las aceras hasta las ceremonias en los templos.
Mi consejo es no intentar abarcarlo todo y elegir bien las zonas en función de tu estilo de viaje. Para muchos viajeros que se preguntan qué ver en Indonesia en un primer viaje, Bali suele ser el punto de partida más equilibrado.
Ubud, el corazón verde
En Ubud madrugué para caminar por los arrozales de Tegallalang a las 6:15 h. Fue uno de los amaneceres que más recuerdo de todos mis viajes, porque al llegar apenas había gente y pude recorrer los senderos con calma.
En mi segundo viaje probé también Sidemen, una zona más rural. Me quedé varias noches y eso me permitió explorar los alrededores sin prisas y con menos movimiento que en el centro de Ubud.
Tanah Lot al atardecer
Tanah Lot es uno de los templos más conocidos de Bali y merece la pena verlo bien organizado. Llegué una hora antes del atardecer y busqué los acantilados laterales, donde hay menos gente y mejores vistas abiertas al océano.
Ese margen de tiempo permite disfrutar del lugar sin prisas y encontrar una buena ubicación antes de que llegue el momento más concurrido.
Playas secretas al sur
Si sales de Uluwatu o Canggu y bajas hacia calas como Nyang Nyang o Green Bowl, encontrarás zonas más tranquilas. Sí, hay que descender bastantes escalones, pero el esfuerzo compensa cuando llegas abajo.
En esa zona también descubrí beach clubs menos visibles como Rock & Reef o Karmabeach. En este último, el acceso a la playa se hace en teleférico, algo que añade un punto diferente al plan.