Dónde probar la auténtica comida indonesia
Si lo que buscas es comer como se come allí, mi apuesta segura son los warungs, pequeños locales familiares donde se cocina de forma tradicional y se sirve comida casera. También me gusta alternarlos con mercados y puestos, porque la comida callejera indonesia te enseña sabores rápidos, directos y muy pegados a la rutina local.
Warungs: mi forma favorita de comer bien y sencillo
La cocina de warung tiene una lógica que me encanta: carta corta, platos del día y un ambiente sin pretensiones. En Ubud, por ejemplo, desayunar temprano me regaló una escena muy cotidiana, la cocina funcionando, la gente entrando y saliendo y ese olor a especias que te abre el apetito incluso sin hambre.
Estos fueron mis favoritos, tal y como los anoté en ruta:
Warung Bu Mi (Ubud, Bali): especialidad en satay y nasi campur, con ambiente relajado y precios locales.
Warung Nasi Ampera (Yakarta, Java): gado-gado y platos típicos de Java Occidental.
Warung Bu Eka (Lombok): pescado fresco y marisco con un sambal casero que tiene personalidad.
Una cosa que recomiendo siempre es probar platos diferentes cada día. Muchos warungs cocinan según lo que llega del mercado, así que las especialidades cambian, y eso hace que la experiencia sea más auténtica y variada.
Mercados y puestos callejeros: donde todo huele a Indonesia
Cuando quiero entender un lugar, me acerco a un mercado. Los mercados indonesios tienen vapor, fruta cortada, dulces de colores, y un aire lleno de ajo, coco y azúcar de palma. Ahí probé por primera vez los klepon, esas bolitas de arroz glutinoso rellenas de azúcar de palma y recubiertas de coco rallado, una sorpresa de las que te hacen sonreír sin darte cuenta.
En zonas con más ambiente, especialmente en la isla de Bali, los puestos se multiplican al final del día. Si te apetece comida callejera indonesia, busca parrillas con humo constante y gente esperando, suele ser la mejor pista.
Clase de cocina en Bali: cuando la receta se convierte en recuerdo
Si quieres algo fuera de lo típico, a mí me funciona apuntarme a una experiencia de cocina local. Cocinar en un entorno familiar te deja algo más que fotos: te llevas recetas y, sobre todo, historias. En Bali, preparar tu propio nasi campur o hacer sambal con calma, entendiendo ingredientes y proporciones, te ayuda luego a reconocer sabores cuando vuelves a pedirlos en un warung.