

Hablar de la comida típica de Emiratos Árabes es acercarse a una cocina donde conviven sabores árabes, tradiciones beduinas y aromas llegados desde la India a través de sus especias más conocidas. Cada receta cuenta una parte de la historia del país y refleja la mezcla de culturas que se ha formado alrededor de la mesa.
Durante mis viajes, la gastronomía se ha convertido en una de mis formas favoritas de conocer cada destino. En Emiratos Árabes, comer también invita a compartir, probar combinaciones nuevas y reconocer la historia que guarda cada ingrediente.
Quiero contarte cuáles son mis recomendaciones y algunos de mis platos favoritos, sobre todo si la comida ocupa un lugar importante en tu forma de viajar. Desde los arroces especiados hasta los dulces bañados en miel, hay sabores que merece la pena probar durante el recorrido.

La gastronomía de Emiratos Árabes mantiene hoy un equilibrio entre las recetas tradicionales y las influencias que han llegado con la globalización. Esta mezcla se aprecia tanto en los platos ligados a la vida familiar como en las propuestas que se encuentran en ciudades con una oferta culinaria amplia, entre ellas Abu Dabi. La cocina local conserva sus raíces y, al mismo tiempo, incorpora sabores procedentes de otros lugares.
Sus preparaciones parten de ingredientes como el arroz, el cordero, los dátiles, el pollo y el pescado. Son productos muy presentes en las recetas del país y se combinan de formas distintas según cada elaboración. Con esta base se crean platos abundantes que, en muchas ocasiones, se colocan en el centro de la mesa para compartir.
Las especias ocupan un lugar principal. La cúrcuma, la canela y el cardamomo aportan aroma, color y matices muy reconocibles a arroces, carnes y bebidas. En mi experiencia, su presencia permite identificar la cocina emiratí desde el primer bocado.
También se percibe la huella de las cocinas india, africana y persa. Sus sabores han enriquecido la identidad culinaria del país y aparecen en numerosos restaurantes, cafeterías y mercados. Esa mezcla cultural forma parte de la cocina emiratí actual y se nota en muchas de sus recetas cotidianas.

La lista de platos tradicionales es amplia y hay varias recetas que recomiendo incluir en cualquier viaje por el país. Algunas se toman a diario y otras aparecen con más frecuencia en celebraciones o reuniones familiares.
Probar varias elaboraciones ayuda a conocer mejor la diversidad de sabores y texturas de la cocina emiratí. Siempre que se pueda, se agradece pedir al centro y compartir, ya que así se disfruta de distintos platos en una misma comida.
El machboos es el plato nacional por excelencia de Emiratos Árabes. Se prepara con arroz especiado, carne y verduras, una combinación sabrosa y consistente.
La carne suele ser de cordero o pollo. El arroz recoge los aromas de las especias, acompaña cada trozo de carne y se completa con las verduras. También se añaden pasas en algunas versiones, lo que aporta un toque dulce.
Cuando lo pruebo, me gusta fijarme en cómo cambia el sabor del arroz de un lugar a otro. El machboos reúne varios de los grandes protagonistas de la gastronomía emiratí: arroz, carne, especias y una forma de servir pensada para comer en compañía.
El ghuzi es uno de los platos más tradicionales del país. Su ingrediente principal es el cordero marinado con especias, normalmente cúrcuma o cardamomo.
En la mayoría de las ocasiones se acompaña con arroz. Se trata de una receta generosa, perfecta para compartir en pareja, en familia o con amigos.
Uno de los detalles que más disfruto es la salsa de yogur que suele servirse junto al plato. El yogur aporta frescura y suaviza el sabor del cordero y las especias, creando un conjunto muy equilibrado.
El shawarma se conoce en Occidente como kebab y forma parte de la cocina de prácticamente todo Oriente Medio. Hoy se encuentra en numerosos países, por lo que muchos viajeros ya conocen su formato antes de llegar a Emiratos Árabes.
Se prepara con pan de pita relleno de carne, normalmente pollo o cordero. También se añaden salsas, verduras y, en algunas versiones, yogur. La mezcla de pan, carne y acompañamientos da como resultado una comida completa y fácil de tomar.
Durante un recorrido por Dubái, se encuentra con facilidad en establecimientos muy distintos. A mí me gusta pedirlo cuando busco algo informal y recién preparado, sobre todo después de pasar varias horas recorriendo la ciudad.
El harees no siempre aparece en las cartas de los restaurantes, ya que es un plato tradicional ligado sobre todo a las celebraciones.
Se elabora con trigo molido, carne y especias. Todo se cocina a fuego lento hasta conseguir un guiso consistente, de textura densa y sabor suave.
Es muy habitual durante el Ramadán. Su presencia depende a menudo de la época del año y del tipo de establecimiento. Cuando se encuentra, merece la pena probarlo porque acerca a una receta muy vinculada a la vida familiar y a las reuniones festivas.
La samboosa es una comida muy típica de Emiratos Árabes. Se parece a una empanadilla frita y suele rellenarse de patata, carne, especias y guisantes.
Procede de la zona del subcontinente indio, una influencia que también se reconoce en otros platos presentes en el país. La masa crujiente y el relleno especiado la convierten en un aperitivo muy fácil de compartir.
Se consume como snack y tiene una presencia destacada durante el Ramadán. Yo suelo pedir varias para poner en el centro de la mesa, porque funcionan muy bien al comienzo de una comida o durante una parada breve entre visitas.
El sish taouk recoge la influencia de la cocina mediterránea, especialmente la del Líbano y Siria. Con los años, se ha integrado como una elaboración habitual dentro de la oferta gastronómica del país.
Consiste en brochetas de pollo marinadas con especias suaves, cocinadas después a la parrilla. La carne queda tierna y adquiere el sabor característico del fuego.
Suelen servirse con arroz o pan de pita. En mi caso, me gusta probarlas con ambos acompañamientos cuando se comparten, ya que el arroz recoge el jugo del pollo y el pan permite tomar cada bocado de una manera más informal.
Al madrooba es un plato de origen costero muy habitual en zonas pesqueras como Ras al Jaima o la propia Dubái. El pescado seco es el ingrediente principal y marca el sabor de la receta.
Se mezcla con harina, especias suaves y ajo. De esta combinación sale una preparación consistente, ligada a los sabores del mar y a la cocina diaria de las áreas costeras.
También se sirve con arroz o pan. Personalmente, me parece una buena elección para quienes quieren ir más allá de los platos más conocidos y acercarse a una receta vinculada al día a día del país.
Los dátiles merecen un apartado propio dentro de la comida típica de Emiratos Árabes. Se encuentran por todo el país y su dulzor acompaña muchas comidas principales.
Pueden tomarse junto a otros platos o sin ningún acompañamiento. Así se aprecia mejor su textura y su sabor natural.
Mi recomendación es probarlos en más de una ocasión durante el viaje. Se ofrecen en mercados, tiendas y restaurantes, por lo que aparecen en momentos muy distintos del recorrido. Irse de Emiratos Árabes sin probar sus dátiles dejaría pendiente uno de sus sabores más representativos.

Para vivir una experiencia cercana a la cocina local, una buena opción es comer en los mercados tradicionales o souks. En estos espacios se mezclan aromas, puestos de comida y productos que muestran la variedad culinaria del país.
Zonas como Deira Souk, Gold Souk o Spice Souk de Dubái reúnen muchas opciones. Mientras se recorren sus calles, se pueden alternar las compras y las visitas con pequeñas paradas para probar diferentes elaboraciones.
Entre los platos más habituales aparecen el shawarma, el falafel, la samboosa y pequeñas versiones del harees. Las porciones pequeñas permiten probar varios sabores durante el mismo paseo.
Como especialista, recomiendo dejarse llevar por los zocos al menos uno de los días de estancia. Se puede observar qué se está cocinando, elegir varias opciones y terminar con alguno de sus postres tradicionales. En una jornada que combine paseo y gastronomía, también se puede reservar un momento para acercarse a Jumeirah Beach y conocer otra zona de Dubái.
Comer en los mercados aporta espontaneidad al viaje. A veces, los recuerdos más claros nacen de un bocado elegido por su aroma o por la forma en la que se prepara delante de ti.
Los postres ponen el broche de oro a una comida tradicional. Después de los arroces, las carnes o los guisos, las recetas dulces aportan texturas crujientes, sabores lácteos y aromas especiados.
Algunos de los más populares son:
Luqaimat. Son pequeñas bolas de masa frita empapadas en miel. Me gusta probarlas recién hechas, cuando el exterior conserva su textura y la miel todavía está caliente.
Knafeh. Se elabora con queso y se cubre con fideos. La combinación del queso con la capa exterior crea un contraste que suele sorprender desde el primer bocado.
Um Ali. Es un postre horneado con pan, frutos secos, leche y especias. Sus ingredientes forman una preparación suave y reconfortante, ideal para cerrar la comida.
Cuando viajo, suelo pedir varios postres para compartir. De esta manera se comparan sabores distintos y se conoce mejor la repostería de Emiratos Árabes.

Las bebidas tradicionales también ocupan un lugar importante dentro de la gastronomía del país. Algunas se sirven durante las comidas y otras acompañan una pausa o el final de una visita a los mercados.
La principal es el gahwa o café árabe. Como es habitual en la zona, lleva especias como cardamomo, comino y azafrán. Su aroma lo distingue con claridad de otros tipos de café.
También destaca el karak chai, un té negro fuerte muy habitual en cafeterías y restaurantes. Se puede probar con facilidad a lo largo del viaje. Yo recomiendo tomarlo durante una pausa del día, acompañado, si apetece, de algún dulce.
Por último, está el jellab, una bebida dulce elaborada con jugo de uva y agua de rosas, servida con hielo. Su sabor dulce y fresco resulta muy agradable después de caminar por los mercados o recorrer la ciudad.
Estas tres bebidas completan muy bien la experiencia gastronómica. Cada una ofrece algo distinto: el aroma especiado del café, la fuerza del té negro y el dulzor floral del jellab.
Para disfrutar al 100 % de la gastronomía de Emiratos Árabes, recomiendo combinar restaurantes de autor con propuestas tradicionales. Así se conocen tanto las interpretaciones actuales como las recetas más ligadas a la cocina local.
También conviene reservar espacio para probar sabores en los souks y mercados. Cada rincón ofrece una experiencia propia, desde una comida alrededor de una mesa hasta un shawarma o una samboosa preparados para continuar el paseo.
Me gusta planificar algunas comidas con antelación y dejar otras abiertas a lo que surja durante el recorrido. De esta forma, se incluyen los platos imprescindibles y se aprovechan las recomendaciones que aparecen una vez en el destino.
Machboos, ghuzi, shawarma, harees, samboosa, sish taouk, al madrooba y dátiles muestran distintas caras de la cocina emiratí. A ellos se suman los dulces tradicionales y bebidas como el gahwa, el karak chai o el jellab. Probar esta variedad permite conocer Emiratos Árabes a través de sabores y costumbres presentes en la vida diaria.
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