Las playas de arena blanca y negra contrastan con la imagen imponente de los volcanes. Existen más de 1700 volcanes en las Islas Azores, contando también los sumergidos, de los que solo 9 siguen activos. Es precisamente este carácter volcánico el que hace que el “Hawái Atlántico”, como lo llaman, sea un destino estupendo para explorar cuevas, grutas y algares. Uno de los más explorados y visitados es el Algar do Carvão, con más de 2.000 años de antigüedad y que alberga un lago subterráneo precioso, como de película.
Como no podían faltar, en Azores también hay una variedad de playas para todos los gustos. Los que prefieran la arena blanca y disfrutar de un día tranquilo, tienen la Praia Formosa, de arena blanca y finísima, que también es reserva natural; o la de Santa Bárbara que, como otra pincelada de contrastes, es de arena negra volcánica e ideal para el surf y el bodyboard. Pero si hay una playa que es especial en Azores, esa es la del Ilhẽu de Vila Franca, que se formó en un antiguo cráter sumergido en la Isla de San Miguel y es un sitio perfecto para capturar una buena foto.