Quedando los últimos minutos de la luz del día, nos trasladamos hasta el patio interior del castillo y con coca colas, cervezas y aguas en mano charlamos y compartimos como verdaderos amigos. Pero no amigos cualquiera, amigos milenarios con el mismo propósito cautivador de la búsqueda del misterio... Así que pasamos unos gratos minutos contándonos anécdotas e historias tan divertidas como de difícil explicación.A continuación, nos dirigimos hasta el comedor para cenar, allí nos esperaba una enorme mesa rectangular repleta de velas blancas, con grandes lámparas y olorosas flores que perfumaban todo el ambiente. “Esto me recuerda a Hogwarts” comentó una voz a mis espaldas.La cena fue un momento muy agradable e íntimo para todos. Las historias de casos extraordinarios no se hicieron esperar, así que en pocos minutos estábamos hablando de incluso las caras de Belmez, y es que el propio Iker reconoció que “hay algo extraño en el mundo del misterio. De pronto alguien cuenta una historia y se produce una sintonía. Algo recorre a las personas y entra el misterio a hablar”.Luego comenzó uno de los momentos más bonitos de la noche, ¡nos tocaba a los demás contar nuestras propias experiencias con lo desconocido! Así que el micrófono fue pasando de mano en mano a todos aquellos que tenían algo que compartir. Las experiencias fueron de lo más variadas, una relacionada con “el tercer hombre” o ese ángel de la guarda que protege nuestra vida en las situaciones límite; una grabación con lo que podría ser una psicofonía; e incluso agradecimientos a Iker, Carmen, Javier y todo el equipo por la inspiración que representan para sus fans. Y como ya para entonces habíamos hecho muy buenas migas todos, las risas tampoco tardaron en llegar, Iker nos empezó a contar divertidas historias sobre “el maestro” Enrique de Vicente, y también de Javier Sierra.Tras cenar se formó un instante que, aunque breve, fue bastante emotivo para todos quienes lo conformaron. Muchos de los viajeros milenarios habían traído un obsequio para Javier, Iker y Carmen, y no dudaron en aprovechar para dárselo y hacerse una fotografía junto a ellos. ¡La emoción se palpaba en el aire!La noche estaba siendo mágica, pero no teníamos ni idea de que… ¡solo estaba comenzando!