¡Beirut es peligroso!”, “El Líbano es un país muy inestable y con una religión muy cerrada”, “¡Pero si hace nada estaban en guerra!” … Si a pesar de escuchar todo esto a lo largo de tu vida, has llegado hasta aquí, es porque tu yo más aventurero se muere de ganas de adentrarse en “el país que nadie recomienda” y acabar, a golpe de flash y mochila, con todos los prejuicios que han acechado a lo largo de los últimos 27 años a este sorprendente destino.

No es por nada, pero…el único guerrero que hay ahora mismo rondando Beirut eres tú, tratando de llevar la contraria a todo aquel que te diga que esta experiencia no merece la pena. Por eso, te contamos 10 cosas que nunca habrías imaginado que se podían hacer al viajar a Beirut.

1. Pasear por uno de los países más seguros de Oriente Próximo

¿Sabías que El Líbano es uno de los lugares más seguros de Oriente Medio? ¡Como lo lees! Con una tasa de crimen casi inexistente y presumiendo de ser el país con menos islamistas radicales del mundo, se ha ganado, con Beirut al mando, un hueco entre los lugares del mapa en los que más paz se respira.

La única razón para que pensemos lo contrario, la encontramos en la información distorsionada por los medios de comunicación y en la triste memoria de la guerra de El Líbano. Pero… párate a pensarlo, la guerra finalizó en el año 1991, ¡hace ya más de 25 años! ¿No crees que es hora de dejar el pasado atrás?

El pueblo del Líbano ha sabido pasar página, manteniendo al mismo tiempo la memoria histórica. ¿Cómo? conservando antiguos edificios bombardeados, al lado de imponentes rascacielos de cristal.

Podrás comprobarlo por ti mismo en el derruido hotel Saint Georges, enfrente del puerto deportivo, o en el estilizado rascacielos de cristal “terrazas Beirut” frente al bombardeado Hilton Hotel.

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2. Disfrutar de la tolerancia religiosa

Si es cuestión de dar consejos… ahí va el primero: nunca le digas a un libanés que es árabe, porque se enfadarán mucho contigo. ¡El pueblo del Líbano se siente Fenicio!

Más allá de sus raíces primarias, el Líbano es un crisol de culturas. En este país se profesan 18 líneas religiosas distintas y en convivencia:  musulmanes (chiitas y sunitas) cristianos (maronitas, ortodoxos, católicos, armenios, protestantes…). De hecho, más del 40% de la población es cristiana. ¿A que eso tampoco lo sabías? Ya he dicho antes que, ante todo, era un país sorprendente.

Como curiosidad, desde la Place de l’Etoile de Beirut, podrás visitar, caminando desde la mezquita Mohammed Al-Amin, la catedral de Sant George o la sinagoga de Maghen Abraham.

3. Recorrer el zoco más exclusivo y elegante en Beirut

Si has estado anteriormente en un país árabe, al leer esto seguro que te han venido a la mente palabras como griterío, regateo, empujones, carteristas… Si es así, ya es hora de que borres de tu mente cualquier vivencia anterior porque en el zoco de Beirut no tiene nada que ver. Allí encontrarás tiendas exclusivas como Carolina Herrera, Armani, Jimmy Choe, Kenzo o Balenciaga. Fíjate si es exclusivo que existe una parte dedicada solo a joyería y relojería de lujo.

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4. Disfrutar de una de las noches más locas de tu vida

Si en los años 70 Beirut era conocida como la Suiza de Oriente Próximo, en pleno 2018 podemos considerarla el equivalente a Miami en el mundo oriental.

Líbano es el único país de la península arábica que permite el consumo de alcohol y sus gentes y visitantes saben sacar buen provecho de ello 😉

Podrás disfrutar de impresionantes rooftops, donde ver y ser visto, como el Sky bar; deambular por Mar Michael (el barrio más hipster de Beirut, repleto de barecitos y curiosas galerías de arte) o transportarte a París, a lo Moulin Rouge, en el Music Hall, ¡el cabaret más alocado que conocerás nunca! Y todo esto, al aire libre.

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5. Mézclate con los locales en el atardecer más bonito del Mediterráneo

La ciudad de Beirut está rodeada de mar Mediterráneo. Su paseo marítimo de varios kilómetros de longitud, tiene como como punto estelar la Roca de las Palomas. Allí el atardecer logra que el sol se funda con el mar y la tierra, creando un abanico de tonalidades rojizas imposible de olvidar.

No te asustes si ves a cientos de personas fumando con sus pipas de agua, pescando o cenando en algunos de sus restaurantes, literalmente colgados del acantilado. En El Líbano, lo extraordinario se convierte en costumbre.

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6. Conocer el que podría ser el pueblo habitado más antiguo del mundo

Muy bien, estoy de acuerdo en que es prácticamente imposible demostrar cuál es realmente la ciudad más antigua del mundo, pero, si algo resulta evidente, es que Byblos es una de ellas.

La palabra Biblia no solo proviene de este pueblo, sino que también lo hace del término papiros, el material con el que se elaboraba el libro sagrado. Los fenicios, viejos habitantes de Líbano, ya comerciaban con los egipcios el preciado material de escritura, hace más de 5.000 años.

Pasear por el puertito escondido de Byblos, rodeado de iglesias, monasterios, pequeños restaurantes y tiendas de artesanía te transportará a aquella época.

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7. Sentirte Indiana Jones recorriendo las ruinas romanas de Baalbek

¿Sabías que unas de las ruinas mejor conservadas del Imperio Romano se encuentran en el Líbano? Concretamente, en Baalbek.

Cuando entres en el templo de Baco, rodeado por sus columnas completamente intactas, sentirás que estás recorriendo el escenario de tu película favorita de Harrison Ford.

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8. Sentir claustrofobia en la Gruta de Jeitta

La Jeitta Grotto estuvo a punto de ser incluida en el grupo de las 7 Nuevas Maravillas de la naturaleza. La razón de esto es que la portentosa cueva tiene el récord de poseer en su interior la estalactita más larga del mundo… ¡nada menos que 8.2 metros!

Si sus 10 kilómetros de extensión no te parecen suficiente razón para convencerte, su río interior navegable sí que lo hará.

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9. Pasar el duro invierno en un destino de paya calentito

Beirut tiene una temperatura estable de entre 20 y 30 grados, con muy poca variación térmica entre la noche y el día, lo que la convierte en el destino ideal para huir del gélido invierno.

Podrás disfrutar de lujosos beach clubs como el Pierre & Friends, Iris Beach Club, Le Montagnou… O simplemente relajarte en multitud de playas de aguas transparentes, como la Bamboo Bay beach o la Oceana beach.

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10. Llegar en tan solo tres horas con Middle East Airlines y ¡con vuelo directo!

¿No te parece increíble que tardes el mismo tiempo en llegar a Beirut que a Noruega?

Recientemente la compañía MEA ha inaugurado vuelo directo Madrid- Beirut, que te permitirá aterrizar en tan solo tres horas, sobre el principal puerto marítimo de Líbano.

Hogar de civilizaciones milenarias (fenicios, romanos, otomanos…), viajar a El Líbano es, ante todo, viajar a un país de contrastes: sus calles de porte europeo conviven en simbiosis con la magia propia d oriente, creando una experiencia imposible de igualar. ¿Te lo vas a perder?

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